A principios del siglo XX, Pablo Palacio desarrolló su obra en entornos urbanos, utilizando el humor para retratar a la sociedad burguesa. La publicación incluye dos de sus trabajos más representativos: Débora, una novela corta, y Un hombre muerto a puntapiés, una colección de cuentos.
Audiencia recomendada: jóvenes a partir de 15 años (rojo)