La canela es descrita como un producto de alto valor, ejemplificado históricamente por el emperador Nerón, quien quemó toda la cosecha de Arabia en Roma para el funeral de su emperatriz. Esta especia fue también objeto de búsqueda en la conquista de América. Gonzalo Pizarro oyó hablar por primera vez del País de la Canela en las terrazas saqueadas del Cusco. Pizarro albergaba la esperanza, compartida por muchos, de que la canela existiera en el Nuevo Mundo. Intentó confirmar su presencia haciendo probar bebidas con canela a los indígenas. A pesar de las dificultades de comunicación, Pizarro visualizó una región llena de arboledas rojas de árboles perfumados y leñosos, imaginando la comarca más rica que pudiera existir, con toda la canela del mundo.