El libro recoge una serie de obras plásticas del artista Marcelo Aguirre -dibujos, pinturas e ilustraciones- creadas entre 2002 y 2003 durante su estancia en Europa. En él, el "caldo de cultivo" representa la nostalgia, la memoria y el ejercicio creativo: un espacio de gestación artística donde confluyen su experiencia personal, su identidad cultural y su mirada crítica hacia lo cotidiano